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viernes, 13 de noviembre de 2015

Temor, culpa y odio, de Jones, Ernest.

Temor, culpa y odio, de Jones, Ernest.


Si nos hallamos en presencia de un enfermo que padece de una neurosis de temor, en cualquiera de sus formas, o de “ansiedad morbosa", fijada o no, sabemos por experiencia que también debe hallarse presente sin duda la culpa. A veces resulta fácil demostrarlo, otras en cambio sumamente difícil; pero sabemos que si el análisis es conducido en forma consecuente, la verdad de dicha proposición habrá de quedar demostrada. No sostengo de manera abstracta que el temor no pueda existir independientemente de la culpa, pero sí habré de sostener que el temor que se observa clínicamente, es decir, la neurosis en la que el temor constituye uno de los síntomas, oculta siempre tras de sí a la culpa. Según lo observara ya hace mucho tiempo Shakespeare, "es así que la conciencia hace cobardes de todos nosotros". El asunto no es tan sencillo, sin embargo. No puede ser que una reacción emocional, tan antigua desde el punto de vista filogenético como lo es el temor, dependa exclusivamente, o sea generada, por otra de adquisición tan reciente como la de la culpa, cuya existencia misma (al menos en su forma plenamente desarrollada) es dudosa en todo otro animal que no sea el hombre. Tenemos aquí un ejemplo de cómo la cultura biológica del investigador puede llegar a servir de freno a la investigación clínica, previniéndonos contra la posibilidad de extraviamos. Nuestro escepticismo, en efecto, se verá confirmado si practicamos una investigación analítica aun más profunda, especialmente de las primeras etapas de la evolución infantil, la cual nos ofrecerá abundantes pruebas de que la culpa proviene a su vez de un estado anterior de temor. Y vale la pena recordar, a este respecto, que aquélla puede hallarse oculta en capas extraordinariamente profundas. Puede ocurrir que el enfermo haya llegado hasta tal punto a expresar sus conflictos inconscientes de culpa en términos de temor consciente, a convencerse tan completamente de que sus dificultades provienen del temor y nada más que del temor, que sean necesarios años de análisis antes de que pueda hacer consciente la culpa oculta. Si no fuera porque este procedimiento no resuelve necesariamente por sí solo el problema terapéutico, bien podría el analista, una vez que le pone fin, descansar de sus afanes, satisfecho de haber hallado plena respuesta al problema de la génesis de la fobia, a saber, que ésta se origina en la culpa.

Parecida estratificación es dable observar en el caso del odio. Este es uno de los disfraces más comunes de la culpa, y es fácil comprender la manera como funciona. El odio hacia alguien implica que esa persona, por su crueldad o falta de benevolencia, es el causante de nuestros sufrimientos; es decir, que éstos no son autoinfligidos o debidos en modo alguno a nuestra culpa. Se logra de ese modo desplazar toda la responsabilidad y el sufrimiento producidos por el sentimiento inconsciente de culpa, sobre la otra persona, la que es cordialmente odiada en consecuencia. Este mecanismo, desde luego, es bien conocido en la situación de la transferencia. Sabemos que detrás del mismo se oculta siempre la culpa, pero la prosecución del análisis nos demostrará, según mi opinión, en todos los casos, que el sentimiento de culpa depende a su vez de una capa aun más profunda y completamente inconsciente de odio, que difiere notablemente del odio de la capa superior en cuanto no es egosintónico. […]
Este texto fue leído el 27 de julio de 1929 en el XI Congreso Internacional de Psicoanálisis, realizado en Oxford.
Primera publicación en The International Journal of Psycho-Analysis. Vol X, 1929. En 1947, fue publicado por la Revista de Psicoanálisis editada por la Asociación Psicoanalítica Argentina, cuya traducción reproducimos (Vol. V, N° 3, Año 1947-1948).



William James #autores


William James (n. 11 de enero de 1842, en Nueva York, Estados Unidos - 26 de agosto de 1910, en Nueva Hampshire, Estados Unidos) fue un filósofo estadounidense con una larga y brillante carrera en la Universidad de Harvard, donde fue profesor de psicología, y fue fundador de la psicología funcional. Fue hermano mayor del escritor Henry James.

La verdad para James no es una propiedad inherente e inmutable a la idea, sino que es un acontecer en la idea según su verificabilidad. La verificabilidad consiste para James en un sentimiento agradable de armonía y progreso en la sucesión de ideas y hechos, es decir que, al tener tales ideas, éstas se siguen unas de otras y se adecuan también a cada suceso de la realidad experimentada. Estas ideas verdaderas cumplen una función fundamental: son herramientas útiles para el individuo que lo guían en sus elecciones para dirigirse a la realidad de forma satisfactoria y no perjudicial. Su posesión es un bien práctico; lejos de ser un fin en sí mismo, es un medio para satisfacer otras necesidades vitales.1 En síntesis, para William James lo verdadero es lo útil, entendiendo utilidad como lo que introduce un beneficio vital que merece ser conservado.


jueves, 12 de noviembre de 2015

La Psicología Forense en la Ley Orgánica del Poder Judicial

La Psicología Forense en la Ley Orgánica del Poder Judicial, Ramón Vilalta Suárez
Desde el primero de octubre, entra en vigor la Ley Orgánica 7/2015, de 21 de julio, por la que se modifica la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial. Esta reforma incluye por primera vez mención a los psicólogos forenses que desde hace más de 30 años prestan servicios para la Administración de Justicia en Juzgados de Menores, Familia, Vigilancia Penitenciaria o Institutos de Medicina Legal, entre otros destinos.
La primera cita a los psicólogos aparece en su Preámbulo. Se produce en el importante marco de su actuación en la lucha contra la violencia de género para asegurar:
 “… la asistencia técnica y profesional por parte de los equipos adscritos a la Administración de Justicia, en especial, en el ámbito de los Institutos de Medicina Legal y Ciencias Forenses, que podrán estar integrados por psicólogos y trabajadores sociales para garantizar entre otras funciones la asistencia especializada a las víctimas de violencia de género.
Puede destacarse el cambio de denominación de los Institutos de Medicina Legal (IML) a Institutos de Medicina Legal y Ciencias Forenses, reconocimiento al carácter multiprofesional de estos Institutos. Según el Preámbulo de la Ley:
“También como novedad se establece que los Institutos de Medicina Legal y Ciencias Forenses contarán con unidades de valoración forense integral, de los que podrán formar parte los psicólogos y trabajadores sociales que se determinen para garantizar, entre otras funciones, la asistencia especializada a las víctimas de violencia de género y doméstica, menores, familia y personas con discapacidad. Asimismo, dentro de estos Institutos podrán integrarse el resto de profesionales que integran los denominados equipos psicosociales, esto es psicólogos, trabajadores sociales y educadores sociales, que prestan servicios a la Administración de Justicia, incluyendo los equipos técnicos de menores; con todo ello, se refuerza y garantiza su actuación.”
La filosofía que anuncia el Preámbulo, queda reflejada en el artículo 479 que define las funciones de los Institutos de Medicina Legal y Ciencias Forenses y que en su punto tercero añade además que los psicólogos:
“… tendrán formación especializada en familia, menores, personas con discapacidad y violencia de género y doméstica. Su formación será orientada desde la perspectiva de la igualdad entre hombres y mujeres.
Lamentablemente el texto no recoge la obligatoriedad de contar con la figura del psicólogo en todos los Institutos de Medicina Legal y Ciencias Forenses o en las mencionadas unidades de valoración integral, pero sí que merece mención especial el punto sexto del mismo artículo en el que sí que se establece su papel dentro del marco procesal y su dependencia de Jueces y Fiscales, con plena garantía de ejercer sus funciones con completa independencia científica y profesional:
“En el curso de las actuaciones procesales o de investigación de cualquier naturaleza incoadas por el Ministerio Fiscal, el personal destinado en los Institutos de Medicina Legal y Ciencias Forenses estará a las órdenes de los Jueces y Fiscales, ejerciendo sus funciones con plena independencia y bajo criterios estrictamente científicos.”
Los psicólogos forenses tienen larga experiencia en el trabajo multiprofesional en los Equipos Técnicos de las Fiscalías de Menores o en los Equipos de Familia, pero la Ley constituye un acicate para explicitar la formación que deben cursar para tales desempeños, o su inserción en la estructura de los Institutos de Medicina Legal y Ciencias Forenses con la aspiración legítima de que se creen las correspondientes secciones de psicología forense a su cargo, y la del ya anunciado Consejo de Psicología Forense, para impulsar la psicología forense y como órgano consultivo de la Administración de Justicia.


Ley Orgánica 7/2015 de 21 de julio






La Educación Sentimental, Gustave Flaubert

La Educación Sentimental, Gustave Flaubert

El 15 de setiembre de 1840, a eso de las seis de la mañana, el Ville-de-Alontereau, próximo a partir, lanzaba grandes torbellinos de humo en el muelle de Saint-Bernard. La gente llegaba jadeando; los toneles, las maromas, las cestas de ropa blanca entorpecían la circulación; los marineros no respondían a nadie; tropezaban unos con otros; los fardos se amontonaban entre los dos cabrestantes, y el alboroto se absorbía en el zumbido del vapor que, escapándose por las chapas de hierro batido, envolvía todo en una nube blanquecina, mientras la campana de proa sonaba continuamente. Por fin el barco zarpó, y las dos riberas, pobladas de almacenes, astilleros y fábricas, desfilaron como dos anchas cintas que se desenrollan. Un joven de dieciocho años, melenudo y con un álbum bajo el brazo, se mantenía inmóvil junto al timón. A través de la neblina contemplaba campanarios y edificios cuyos nombres desconocía; luego abarcó con una última ojeada la isla de San Luis, la Cité, NotreDame; y pronto, cuando desapareció París, lanzó un gran suspiro. El señor Federico Moreau, recién graduado de bachiller, regresaba a Norgent-surSeine, donde debía languidecer durante dos meses antes de ir a estudiar leyes. Su madre, con la cantidad de dinero indispensable, lo había enviado a El Havre para que viera a un tío, del que esperaba que fuese el heredero; había vuelto de allí el día anterior, y se desquitaba de no haber podido quedarse en la capital regresando a su provincia por el camino más largo.


sábado, 7 de noviembre de 2015

#pelicula Sandra.

#pelicula
Sandra.

Sandra regresa a su pueblo natal para homenajear a su padre, asesinado en un campo de concentración nazi. Ahí se reencuentra con su querido hermano; pero también con su demencial madre y el amante de ésta, a quienes acusará de traición. Ganadora del León de Oro en la Muestra de Venecia de 1965, la cinta supuso una ruptura en la trayectoria fílmica de Visconti, quien con reminiscencias a obras como La Orestíada de Esquilo, construyó un relato sórdido sobre la decadencia de una familia burguesa. http://www.cinetecanacional.net/



#visitaarte #museoobjetodelobjeto

#visitaarte
#museoobjetodelobjeto
El Museo del Objeto del Objeto, MODO, se inauguró en octubre de 2010 en la Ciudad de México y ofrece exposiciones siempre temporales, a través de las cuales buscamos promover el disfrute, el diálogo y la reflexión en torno a nuestro acervo.
Nos interesa hacer, a través de los objetos,  una revisión histórica de México desde inicios del siglo XIX:  su sociedad, movimientos culturales, tendencias, formas de pensar y contacto con el exterior. De esta manera, en el MODO nos interesa revisar lo que somos, cómo vivimos, lo que recordamos y cómo procesamos todo ello en términos sociales, históricos y de comunicación.

Tenemos un acervo de más de 100 mil objetos que datan desde 1810 a la fecha, los cuales están inventariados, fotografiados y catalogados digitalmente. Este acervo cuenta con importantes colecciones de documentos históricos, fotografía, propaganda política y objetos funerarios, así como maravillosos ejemplos del diseño del empaque, el envase, la publicidad y las artes gráficas.



viernes, 6 de noviembre de 2015

#autores #Albert Bandura

Albert Bandura (Mundare, Canadá, 4 de diciembre de 1925) es un psicólogo ucraniano-canadiense de tendencia conductual-cognitiva, profesor de la Universidad Stanford, reconocido por su trabajo sobre la teoría del aprendizaje social y su evolución al Sociocognitivismo, así como por haber postulado la categoría de autoeficacia.
A lo largo de una carrera de casi seis décadas, Bandura ha sido responsable de grandes contribuciones en campos muy diferentes de la psicología, incluyendo la teoría social-cognitiva, terapia y psicología de la personalidad. También ha tenido una influencia decisiva en la transición entre el conductismo y la psicología cognitiva. Es conocido como el creador de la teoría de la autoeficacia, un importante contribuyente a la teoría de aprendizaje social, y siendo responsable del experimento del muñeco Bobo sobre el comportamiento agresivo de los niños.
Ha recibido el título de Doctor Honoris Causa en universidades de distintos países por sus contribuciones a la psicología, algunos de estos títulos fueron otorgados por las universidades de Roma, Indiana, Leiden, Berlín y Salamanca

Bandura fue además presidente de la American Psychological Association en el año 1974. En 1980 es nombrado presidente de la Western Psychological Association (WPA, Asociación de Psicología del Oeste) y además en el año 1999 recibió el título de presidente honorario de la Asociación Psicológica Canadiense.